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Qué visitar en Japón en 21 días (II)

11 agosto, 2026

Actualización 11 agosto, 2026. Completamos la propuesta para los viajeros que quieran saber qué visitar en Japón en 21 días. La ruta por el país del sol naciente, uno de los lugares más interesantes del mundo y también más desconocido para el ojo y la mente occidental, nos lleva a ciudades tan representativas y cargadas de historia como Hiroshima, Kobe y Kioto.

La crónica anterior nos llevó hasta el sur de la isla y en Osaka, la tercera ciudad más grande de Japón, retomamos el recorrido hacia algunos de los puntos imprescindibles de este viaje. Para los amantes de la naturaleza, Osaka también es un buen punto de partida para hacer senderismo.

No te pierdas la experiencia de viajar en el tren bala japonés. Foto: Armin Forster – Pixabay.

Cómo moverse por esta segunda parte del viaje

A partir de Osaka, el viaje entra en una fase en la que el Shinkansen, el tren de alta velocidad japonés, es el gran protagonista. Las conexiones entre ciudades como Hiroshima, Kobe, Kioto o Tokio son rápidas, cómodas y puntuales, lo que permite aprovechar al máximo cada jornada.

Cuando viajes por tu cuenta, revisa con antelación si un pase ferroviario como el JR Pass resulta rentable según los trayectos que tengas pensado realizar. Ten en cuenta que las condiciones de uso y los precios pueden variar. Reservar asiento en los desplazamientos más largos suele ser una buena idea, sobre todo, durante fines de semana, festivos o temporadas de mayor afluencia turística.

Para los desplazamientos urbanos, las tarjetas IC recargables (como ICOCA, Suica o PASMO) facilitan el acceso al metro, trenes de cercanías, autobuses. Incluso permiten realizar pequeñas compras en máquinas expendedoras o tiendas de conveniencia.

Otro aspecto a tener en cuenta es el equipaje. Algunos trenes de alta velocidad tienen normas para las maletas de gran tamaño, por lo que puedes optar por los servicios de envío entre hoteles. Con una buena planificación del transporte, esta segunda parte del recorrido te resultará más cómoda y podrás disfrutar del viaje sin prisas.

Día 11. Excursión a Miyajima desde Osaka

El santuario de Itsukushima es uno de los lugares mágicos de la isla.

Tras varios días de viaje, llega una de esas jornadas que permanecen en la memoria. Desde la estación de Shin-Osaka, el Shinkansen nos llevará hasta Hiroshima. Aquí cogeremos un ferry y en unos quince minutos llegaremos a la isla de Miyajima (Itsukushima), uno de los lugares más emblemáticos del país.

Considerada una isla sagrada desde hace siglos, Miyajima combina naturaleza, historia y espiritualidad como pocos lugares en Japón. Su gran protagonista es el Santuario de Itsukushima, Patrimonio de la Humanidad, cuya imagen más conocida es el torii bermellón que parece emerger del mar.

El santuario se remonta al siglo VI y ha sido reconstruido en varias ocasiones, la estructura actual es del XII. El gran torii, de casi 17 metros, se distingue mucho antes de llegar a puerto y es una de las estampas más fotografiadas del país. La experiencia cambia por completo según el estado de la marea. Cuando está baja se puede caminar hasta la base de la puerta, y con pleamar parece flotar sobre el agua.

Más allá del gran torii

Esta es una excursión que puede ocupar medio día, pero cuando se dispone de tiempo merece la pena ampliar la estancia porque es un lugar perfecto para relajarse y disfrutar. También para visitar alguna de las pagodas como la de cinco pisos Goku-no-to construida en madera y que combina con armonía la arquitectura japonesa de 1400 y la de la dinastía china Tang o el pabellón Senjokaku, conocido como el de los mil tatamis, desde donde las vistas de la isla son espectaculares. Se puede rematar la visita, antes de tomar el ferry, con un paseo por los senderos que la rodean la isla y disfrutar de su hermoso paisaje

Y para poner el broche de oro al día, una excelente opción al regresar a Hiroshima es recorrer la ciudad iluminada. Un momento perfecto para probar uno de sus platos más representativos: el okonomiyaki, elaborado por capas con masa, col, fideos y diferentes ingredientes como carne, marisco o verduras. Uno de los lugares más populares para degustarlo es Okonomimura, un edificio que reúne numerosos pequeños restaurantes especializados. Comparar las distintas recetas y ver cómo se prepara el plato delante del comensal forma parte de la experiencia gastronómica.

Tips del viajero

Si viajas por tu cuenta, verás que el billete incluye una tasa turística de 100 yenes por visitante para sufragar los gastos de mantenimiento del santuario.

En la isla viven numerosos ciervos en libertad y, aunque están acostumbrados a la presencia de visitantes, es importante no alimentarlos y respetar las indicaciones de conservación del entorno.

Día 12. Hiroshima, Himeji y llegada a Kobe

La cúpula de Gembaku representa un memorial de la devastación nuclear.

Conviene empezar el día con energía porque la visita a Hiroshima difícilmente deja indiferente. La ciudad, reconstruida tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en un símbolo de paz y resiliencia. El 6 de agosto de 1945 pasó a la historia al ser el primer lugar del mundo en sufrir un ataque con bomba atómica, un episodio que sigue invitando a la reflexión.

Las visitas imprescindibles son el Parque Memorial de la Paz y el castillo. En el parque se encuentra la Cúpula de la Bomba Atómica (Genbaku Dome), uno de los pocos edificios que permanecieron en pie tras la explosión y hoy declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Junto a ella se suceden la Campana de la Paz, el Cenotafio, el Monumento Infantil de la Paz, el Museo Memorial y la Llama de la Paz, que permanecerá encendida hasta que desaparezcan las armas nucleares.

El castillo original quedó destruido por la explosión y fue reconstruido en 1958 respetando su aspecto histórico. En su interior, alberga un museo dedicado a la historia de la ciudad y, desde el último piso, se obtienen buenas vistas de Hiroshima, su puerto y la cercana isla de Miyajima.

Otras paradas

La siguiente parada es Himeji, donde se alza el castillo feudal mejor conservado de Japón y uno de sus grandes tesoros nacionales. Conocido como Shirasagi-jo (Castillo de la Garza Blanca) por el color de sus muros, está declarado Patrimonio de la Humanidad y constituye una de las visitas más impresionantes del recorrido.

Muy cerca se encuentra el templo Engyo-ji, en el monte Shosha, escenario de varias escenas de la película El último samurái. Además de recorrer este histórico complejo budista, en la zona podrás probar algunos de los dulces tradicionales que han contribuido a la fama gastronómica de Himeji antes de poner rumbo a Kobe.

Tips del viajero

Antes de abandonar la metrópoli, conviene pasear por sus amplias avenidas y degustar una deliciosa comida (si no lo probaste la noche anterior, recuerda Okonomimura). Pregunta a su gente amigable y hospitalaria, te guiarán.

Día 13. Remolinos de Naruto y Tokushima

Bailarines y músicos con vistosos trajes desfilan por las calles en el popular Awa Odori.

Kobe es una buena base para descubrir, durante los dos próximos días, algunos de los paisajes más sorprendentes de la isla de Shikoku, la cuarta más grande de Japón. A primera hora cruzaremos el espectacular puente Akashi Kaikyō, una de las mayores obras de ingeniería de Japón, que une Kobe con la isla de Awaji.

En el extremo sur de Awaji nos espera el puente de Naruto, desde donde puede recorrerse Uzu no Michi, una pasarela con tramos de suelo acristalado suspendida a 45 metros sobre el estrecho. Bajo nuestros pies se forman los famosos remolinos de Naruto, originados por el encuentro de las aguas del mar de Seto y el océano Pacífico, un fenómeno natural que alcanza su máximo espectáculo durante los cambios de marea.

La siguiente parada es Tokushima, especialmente animada en el mes de agosto, cuando la ciudad se viste de gala para celebrar el Awa Odori, el festival de danza tradicional más famoso de Japón.Tras disfrutar de este ambiente festivo, regresaremos a Kobe con la música del Awa Odori aún resonando en la memoria.

Tips del viajero

Durante los días que dura el Awa Odori, miles de bailarines y músicos recorren las calles con coloridos trajes al ritmo de canciones populares, mientras los puestos de comida convierten el centro en una gran fiesta al aire libre.

Día 14. Kobe, entre gastronomía, puerto y arquitectura

Hakutsuru, que significa «la grulla blanca», es un sake muy famoso en Japón.

Tras la excursión del día anterior, dedicamos la jornada a descubrir Kobe, una ciudad portuaria abierta al mar y al comercio internacional, conocida por su elegante paseo marítimo y, sobre todo, por su prestigiosa carne de Kobe.

Pero esta no es su única curiosidad gastronomía. La región de Nada es una de las principales productoras de sake de Japón gracias a la calidad de su arroz y al agua pura que desciende de la cordillera Rokko. Una buena forma de conocer esta tradición es visitar el Museo del Sake Hakutsuru, donde se explica el proceso de elaboración y es posible participar en una degustación.

El paseo continúa por Meriken Park, un espacio ganado al mar donde conviven zonas ajardinadas, esculturas contemporáneas y algunos de los edificios más representativos de la ciudad, como la Torre del Puerto de Kobe y el Museo Marítimo, cuya llamativa estructura metálica recuerda a una gran vela desplegada.

A la hora de comer, merece la pena acercarse a los alrededores de la estación de Sannomiya, donde se concentran numerosos restaurantes especializados en carne de Kobe. En los más populares se suelen formar largas colas a la hora del almuerzo para degustar este manjar que procede de reses de la raza Tajima criadas bajo exigentes controles de calidad.

Tips del viajero

Si aún quedan ganas de compras, la zona portuaria reúne centros comerciales, restaurantes y terrazas con vistas a la bahía, un lugar perfecto para terminar el día antes de regresar al hotel.

Día 15. Naturaleza y aguas termales en los alrededores de Kobe

Las cataratas Nunobiki son un espectáculo de caída de agua desde 43 metros de altura.

Los alrededores de Kobe ofrecen un interesante contraste con el ambiente urbano de la ciudad. El monte Rokko, de 931 metros de altitud, regala una de las mejores panorámicas de la bahía y alberga jardines, pequeños museos y espacios naturales ideales para pasear.

Al otro lado de la montaña se encuentra Arima Onsen, una de las villas termales más antiguas de Japón. Sus calles conservan el encanto tradicional y sus históricos baños de aguas minerales son una excelente oportunidad para disfrutar de una de las costumbres más arraigadas del país. Si sientes curiosidad por los onsen, aquí encontrarás más detalles.

De regreso a Kobe, una caminata desde la estación de Shin-Kobe conduce hasta las   cataratas Nunobiki, de 43 metros de altura. Muy cerca se encuentra el Nunobiki Herb Garden, un amplio jardín botánico al que se accede en teleférico y que reúne cientos de especies de plantas y flores de temporada. Y tras este último contacto con la naturaleza, regresamos a la ciudad para preparar la siguiente etapa del viaje: Kioto.

Tips del viajero

Las aguas del Arima Onsen se dividen en dos tipos opuestos: el Kin-sen (agua dorada de color marrón rojizo por su alta concentración de hierro y sal) y el Gin-sen (agua plateada, transparente y carbonatada).

Día 16. De Kobe a Kioto: templos, bambú y geishas

El templo Kinkakuji o Pabellón Dorado es uno de los templos budistas más conocidos.

Hoy ponemos rumbo a Kyoto, la antigua capital imperial de Japón. Antes de llegar, merece la pena hacer una parada en Arashiyama, uno de los paisajes más fotografiados del país. Su famoso bosque de bambú invita a pasear con calma, mientras el histórico puente Togetsukyo, reconstruido en 1930 sobre un emplazamiento utilizado desde el período Heian, completa una de las imágenes más representativas de la ciudad.

La siguiente visita es el Kinkaku-ji o Pabellón Dorado, uno de los templos budistas más conocidos de Japón. Construido inicialmente como residencia de descanso del shogun Ashikaga Yoshimitsu, tras su muerte pasó a convertirse en un templo zen, tal como había dispuesto.

Al caer la tarde, nada mejor que pasear por Gion, el barrio más tradicional de Kioto. Es posible cruzarse con alguna geiko o maiko camino de una casa de té.

Tips del viajero

Llegar a estos lugares a primera hora de la mañana o al final de la tarde tiene su recompensa y es que podrás disfrutarlos con mayor tranquilidad. Cada día, reciben miles de visitas.

Recuerda que las geishas no forman parte de un espectáculo turístico. La mejor fotografía es siempre la que se toma con discreción y absoluto respeto.

Día 17. Kioto, la esencia del Japón tradicional

Delicias de pulpo en el mercado Nishiki.

Capital de Japón durante más de un milenio, Kioto conserva buena parte del legado histórico y cultural del país. Sus más de 2.000 templos y santuarios, junto a 17 monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, la convierten en una visita imprescindible.

La jornada comienza temprano en Fushimi Inari Taisha, uno de los santuarios sintoístas más famosos de Japón. Sus miles de torii rojos forman senderos que ascienden por la montaña y crean uno de los paisajes más reconocibles del país. Visitarlo a primera hora permite recorrerlo con mayor tranquilidad antes de la llegada de los grupos de turistas.

A mediodía, el Mercado Nishiki, conocido como «la cocina de Kioto», ofrece una excelente oportunidad para descubrir la gastronomía local. Entre sus puestos se pueden degustar pescados y mariscos frescos, dulces tradicionales, encurtidos, sushi y otras especialidades de la cocina japonesa, además de comprar productos típicos.

Por la tarde nos dirigimos al Ginkaku-ji, el conocido Pabellón de Plata, que, pese a su nombre, nunca llegó a recubrirse de este metal. Sus jardines zen son uno de los mejores ejemplos del paisajismo japonés. Desde allí comienza el Paseo de la Filosofía, un agradable recorrido junto a un canal que conduce hasta el templo Nanzen-ji, uno de los complejos zen más importantes de Kioto, reconocido por su imponente puerta de entrada y sus cuidados jardines.

El resto de la tarde queda libre para seguir descubriendo la ciudad. Perderse por las callejuelas de Pontochō, visitar alguno de sus museos o regresar a un templo con más calma son algunas de las mejores formas de despedirse de la antigua capital imperial.

Tips del viajero

Kioto se salvó de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial porque fue excluida de la lista de objetivos militares debido a su enorme valor cultural e histórico. La decisión permitió que conservara intactos sus miles de edificios tradicionales.

Día 18. De Kioto a Sakai y vuelo a Tokio

Una ceremonia del té formal y completa dura unas cuatro horas.

Antes de regresar a Tokio hacemos una parada en Sakai, ciudad estrechamente ligada a la ceremonia del té, una de las tradiciones culturales más refinadas de Japón. Conocida como el chanoyu o «camino del té», esta práctica es mucho más que preparar una bebida. Se trata de un ritual basado en la armonía, el respeto, la serenidad y la atención a cada detalle.

Las ceremonias completas pueden prolongarse durante varias horas e incluyen una comida ligera y la degustación de dos tipos de té matcha: koicha, de sabor más intenso, y usucha, más ligero. Detrás de cada gesto hay años de aprendizaje, lo que convierte esta experiencia en una excelente forma de acercarse a la cultura japonesa.

Cuando el calendario coincide con alguna exhibición, también merece la pena asistir a una actuación de Yosakoi, una danza tradicional llena de ritmo y color en la que, en ocasiones, el público puede unirse a los bailarines.

Tras esta última inmersión en la cultura japonesa, nos dirigimos al aeropuerto para tomar el vuelo con destino a Tokio, donde afrontaremos la recta final del viaje.

Tips del viajero

Si dispones de poco tiempo, muchos jardines y casas de té ofrecen ceremonias adaptadas de entre 30 y 60 minutos, ideales para descubrir esta tradición sin alterar el itinerario.

Día 19. Tokio, últimas visitas antes del regreso

Bonito paisaje de camino al monte más icónico de Japón, el Fuji.

De vuelta en Tokio, es el momento de descubrir aquellos rincones que quedaron pendientes al inicio del viaje o regresar a alguno de los barrios que más te hayan cautivado. La capital japonesa siempre ofrece algo nuevo, desde sus tradicionales calles comerciales hasta sus modernos distritos repletos de actividad.

Si el tiempo acompaña, también puedes aprovechar la jornada para realizar una excursión al monte Fuji, el símbolo natural más emblemático de Japón e inspiración de artistas durante siglos. Antes de planificar la visita, conviene consultar la previsión meteorológica, ya que la visibilidad de la montaña depende en gran medida de las condiciones del día.

Por la tarde, una excelente forma de despedirse de la cultura japonesa es asistir a una representación de teatro kabuki, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. El teatro Kabukiza, en el barrio de Ginza, ofrece funciones adaptadas a los visitantes, con la posibilidad de adquirir entradas para uno o varios actos.

Una cena en alguno de los numerosos restaurantes de la ciudad será el cierre perfecto para la última noche en Japón, antes de emprender el viaje de regreso con la maleta repleta de recuerdos.

Tips del viajero

Si quieres asistir a una representación de kabuki, reserva las entradas con antelación, sobre todo, durante los fines de semana y las temporadas de mayor afluencia turística.

Día 20. Kamakura y Yokohama, dos imprescindibles cerca de Tokio

El Gran Buda de Kamakura pesa más de 850 toneladas.

En el último día completo de viaje proponemos una excursión desde Tokio para descubrir dos ciudades con personalidad propia. La primera parada es Kamakura , antigua capital política de Japón entre 1192 y 1333, famosa por sus templos y por albergar el Gran Buda (Daibutsu), una impresionante estatua de bronce de más de 11 metros de altura y unas 850 toneladas de peso, convertida en uno de los grandes símbolos del país.

Antes de abandonar Kamakura, merece la pena subir al tren Enoden, una pintoresca línea ferroviaria que recorre la costa hasta Enoshima. Su trazado atraviesa estrechas calles residenciales, pasa junto al mar y ofrece algunos de los paisajes más fotogénicos de la región.

La siguiente parada es Yokohama, la segunda ciudad más poblada de Japón. El recorrido comienza en Chinatown, uno de los barrios chinos más grandes del mundo, para continuar hasta el parque Yamashita, un agradable paseo junto a la bahía. Muy cerca se encuentran la Marine Tower y los históricos Red Brick Warehouse, antiguos almacenes portuarios convertidos hoy en un animado espacio de tiendas, restaurantes y actividades culturales.

Kamakura y Yokohama están muy bien comunicadas por tren con Tokio, por lo que es fácil visitar ambas ciudades en una sola jornada. Conviene comenzar temprano para recorrerlas con calma y aprovechar las últimas horas del viaje.

Con las últimas compras y fotografías llega el momento de regresar a Tokio para preparar el vuelo de vuelta. Japón se despide dejando la sensación de que siempre quedarán lugares por descubrir y motivos para regresar.

Día 21. Regreso a casa

Llega el momento de emprender el viaje de regreso. Las cerca de catorce horas de vuelo entre Japón y España ofrecen la oportunidad perfecta para repasar las experiencias vividas durante estas tres semanas: ciudades vibrantes, templos centenarios, paisajes inolvidables, una gastronomía sorprendente y una cultura que deja huella en quien la descubre.

Este itinerario de 21 días por Japón demuestra que es posible combinar los grandes imprescindibles del país con lugares menos conocidos, disfrutando de una experiencia completa que alterna tradición, naturaleza y modernidad. Lo más difícil no será hacer la maleta, sino despedirse de un destino al que siempre apetece volver.

¡Hasta pronto, Japón!

Agradecimientos

Este recorrido ha sido posible gracias a la colaboración de Juan Salvador Martínez, guía de Rutas 10, cuya experiencia y fotografías han servido de inspiración para elaborar esta ruta. Si quieres seguir descubriendo algunos de las paisajes y rincones más espectaculares del viaje, no te pierdas la galería La ruta por Japón en imágenes II.

Fotos y presentación: Rutas 10 (Juan Salvador Martínez)

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Es suficiente un viaje de 21 días para recorrer Japón?

¿Es suficiente un viaje de 21 días para recorrer Japón?

Sí. Tres semanas permiten conocer con calma algunos de los principales destinos del país, combinando grandes ciudades como Tokio, Kioto, Osaka o Hiroshima con lugares menos frecuentados, como Shikoku o Miyajima. Aunque Japón ofrece mucho más por descubrir, un itinerario de 21 días proporciona una visión muy completa de su historia, cultura, gastronomía y paisajes.

¿Cuál es la mejor época para visitar Japón?

¿es la mejor época para visitar Japón?

Puede visitarse durante todo el año, aunque la primavera (marzo-mayo) y el otoño (octubre-noviembre) suelen ser las estaciones más recomendables por sus temperaturas suaves y sus paisajes. La primavera coincide con la floración de los cerezos, mientras que el otoño tiñe templos y jardines de intensos tonos rojizos y dorados. El verano es cálido y húmedo, aunque también acoge algunos de los festivales más espectaculares del país, y el invierno resulta ideal para disfrutar de la nieve, los baños termales y los deportes de montaña.

¿Merece la pena utilizar el Shinkansen durante la ruta?

¿Merece la pe

Sí, sobre todo en un itinerario como este, que conecta ciudades separadas por cientos de kilómetros. El Shinkansen destaca por su rapidez, puntualidad y comodidad.

¿Qué ciudades no pueden faltar en un itinerario de 21 días por Japón?

Una primera visita debería incluir Tokio, Kioto, Osaka, Hiroshima, Miyajima y Himeji, destinos que reúnen buena parte del patrimonio histórico y cultural japonés. Si se dispone de tres semanas, merece la pena ampliar el recorrido con lugares como Kobe, Shikoku, Kamakura o Yokohama, que ofrecen una perspectiva diferente del país.

¿Hace falta saber japonés para viajar por el país?

¿Hace falta saber japonés para viajar por el país?

No es imprescindible. En las principales ciudades y estaciones de tren es habitual encontrar señalización en inglés y el transporte resulta muy intuitivo. Aprender algunas expresiones básicas en japonés, por ejemplo saludos o fórmulas de cortesía, siempre es bien recibido, pero con una aplicación de traducción y una planificación previa es posible viajar por Japón con total tranquilidad.

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