El japonés es un pueblo que se reconoce en sus tradiciones y, cuando suma espiritualidad, ofrece al viajero su cara más auténtica y memorable. Al otro lado del mundo hay varios caminos que satisfacen la vista y el espíritu: te invitamos a descubrir Kumano Kodo y Shikoku Henro: qué ver en las rutas de peregrinación de Japón.
Quizás desconocías que en el Lejano Oriente hay una experiencia solo comparable a la española del Camino de Santiago. Kumano Kodo, atesora una historia milenaria y varios de los santuarios japoneses más espectaculares, que se pueden conocer en una peregrinación que discurre por una región montañosa y sagrada (Kumano) de incuestionable belleza.
Pero no es el único viaje posible al misticismo japonés. Más al sur se encuentra Shikoku Henro (el camino Shikoku), en la isla del mismo nombre, una ruta circular que une hasta 88 templos para vivir un peregrinaje más íntimo y auténticamente nipón.
Por qué peregrinar en Japón
Las rutas de peregrinación de Japón permiten al viajero pasar de espectador a protagonista del viaje. Calzarse las botas y colgarse la mochila es una buena forma de disfrutar de un país que se crece en sus tópicos y que los amantes del senderismo en Japón pueden disfrutar en su versión más auténtica. Si aún dudas, te resumimos por qué en Rutas 10 pensamos que esta experiencia te va a conquistar:
- El Japón más tradicional. Es la oportunidad de ver los arrozales y su artesanía, de descubrir su gastronomía rural y de disfrutar de sus paisajes. Un complemento perfecto al ajetreo de Tokio o Kioto imposible de descubrir si no te bajas del tren bala.
- La hospitalidad nipona. Una cualidad que alcanza en estas rutas otra dimensión. De hecho, el japonés dedica una palabra para describirla: osettai. No es fácil de describir, pero conecta con la idea del recibimiento desinteresado con que tradicionalmente los lugareños trataban a unos peregrinos a los que alimentaban y sanaban.
- El aliciente de la espiritualidad. Aunque tu curiosidad de viajero seguro te lleva a alguno de estos templos, la experiencia es diferente tras una caminata de unos cuantos kilómetros. Las rutas de peregrinación de Japón permiten conectar con el sintoísmo en la naturaleza: descubrir sus kami, que sondioses, espíritus o fuerzas de la naturaleza como las cascadas, rocas o árboles que marcan un hito en el camino. Y también acerca a los preceptos budistas de disciplina y desapego terrenal para alcanzar la paz interior.
Y aún hay otra razón más hedonista: el descanso. En rutas como la de Kumano Kodo, la jornada suele terminar en un ryokan (la posada tradicional) y con un poco de suerte en un onsen (el tradicional baño en aguas termales).
Si al margen de las rutas de peregrinación de Japón necesitas más información para seleccionar las mejores opciones, consulta “Qué visitar en Japón en 21 días (I)” y “Qué visitar en Japón en 21 días (II)”.

Cómo organizar la visita a el Kumano Kodo
El Kumano Kodo es la ruta de peregrinación japonesa más icónica. En realidad, se trata de una red de caminos que conectan los tres templos principales: Hongu Taisha, Hayatama Taisha y Nachi Taisha (luego hablaremos de ellos). Visitarlos es posible hacerlo a pie, como un auténtico peregrino, o bien, en tu ruta turística.
Junto con el Camino de Santiago son las dos únicas vías de peregrinaje del mundo reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Como curiosidad, te gustará saber que ambas están hermanadas y quien completa las dos puede obtener el ‘Dual Pilgrim’, una credencial que convierte en experto de la espiritualidad de Oriente y Occidente.
La ruta tiene una historia milenaria y durante el periodo Heian (del 794 al 1185) los emperadores debían peregrinar un mínimo de dos veces en su vida. En un país de historia agitada y naturaleza convulsa como Japón, la tradición ha pasado por altibajos, pero la costumbre siempre estuvo viva. En la pasada década los años 90 se reactivó de nuevo y ya en este siglo, en 2004, la Unesco la reconoció como Patrimonio de la Humanidad: “Sitios sagrados y rutas de peregrinación de los montes Kii”, abriendo su experiencia al mundo.
Datos prácticos para el peregrinaje en Kumano Kodo
Si ya te está picando algo más que la curiosidad, resumimos algunos datos prácticos que pueden ayudar en la organización.
Dónde está Kumano Kodo
Se ubica en la península de Kii, una de las más grandes de la isla de Honshu (la principal del archipiélago japonés) con ciudades como Kioto, Osaka o Kobe. En concreto hay que desplazarse hasta la región de Kansai. Entre sus siete departamentos, Wakayama es el que concentra gran parte del peregrinaje.

Las cinco rutas de Kumano
Como ya hemos comentado, Kumano se articula en un complejo entramado de caminos que conforman cinco rutas principales, si bien es la de Nakahechi la más popular e interesante desde el punto de vista del viajero. Para todas ellas sirve la recomendación de transitarlas en los meses de primavera y otoño.
Ruta Nakahechi
También conocida como la Ruta imperial. Arranca en la localidad de Tanabe, donde en Takijiri-oji se abre un sendero de unos 38 kilómetros hasta el santuario Kumano Hongu Taisha. Desde aquí, se puede ir hasta Kumano Nachi Taisha y Kumano Hayatama Taisha, completando el espectacular triángulo de templos, por lo que es la más habitual y en la que se centra este reportaje.
Ruta Kohechi
O ruta del Koyasan. Conecta la zona de Kumano con el monte Koya, donde se encuentra el santuario de Hongu. Es más exigente para el peregrino por ofrecer un cambio con mayores desniveles y sus 70 kilómetros de distancia.
Ruta Iseji
O ruta Ise. Muy recomendable para hacer a pie por su gran belleza, une los santuarios de Ise con Kumano. Es una ruta más local, lo que para algunos viajeros puede suponer un aliciente.
Ruta Omine Okugake
O ruta de Yoshino-Omine. La más exigente de todas las opciones por cubrir 170 kilómetros con importantes desniveles. Es la elegida por los peregrinos que buscan una experiencia más espiritual en su tránsito de Yoshino-Omine al santuario de Hongu.
Ruta Ohechi
O ruta de la Costa. Conectaba la ciudad de Tanabe con el templo Fudarakusan-ji, cerca del santuario Nachi Taisha, y hablamos en pasado porque en la actualidad está incompleta. Aunque este camino no corrió la misma suerte de los otros, sigue ofreciendo unas hermosas vistas al mar en sus tramos.

Qué ver en Kumano Kodo: los tres templos
El peregrinaje por la ruta de Kumano Kodo cuenta con innumerables bellezas difíciles de resumir, pero en Rutas 10 nos gustan los retos viajeros así que vamos a tratar de enumerar algunos de los imprescindibles.
Los tres grandes templos de Kumano Kodo
Ya lo hemos dicho, los protagonistas de esta experiencia entre el crecimiento personal y la fascinación viajera son estos tres templos (aunque en la zona es posible visitar decenas más).
- Kumano Hongu Taisha. O solo Hongu, es la joya de la corona y se encuentra en Tanabe (Wakayama). Impresiona por su emplazamiento, su bellísima cubierta de tejados de corteza de ciprés y la puerta torii de 33,9 metros de altura por 42 de ancho, dicen que la más alta del mundo, construida en el año 2000.
- Kumano Hayatama Taisha. Se ubica en Shingu (Wakayama). Una explosión de color rojo domesticada por la siempre tranquila y humana arquitectura nipona. Junto al océano Pacífico, entre sus atractivos destacan el árbol Nagi-no-ki (¡supera los 800 años!), que protege a los peregrinos y la subida al Santuario Kamikura con una roca igualmente sagrada.
- Kumano Nachi Taisha. En la localidad costera de Nachikatsuura (Higashimuro) se encuentra la silueta de la estilizada pagoda de tres pisos con el salto de agua que la enmarca (la cascada de 133 metros de Nachi-no-Otaki). Visitándola se entiende la veneración japonesa por la madre naturaleza. Algo que se puede comprobar subiendo la Daimon-zaka: subir esta escalera de 257 peldaños y 600 metros entre centenarios cedros gigantes es un espectáculo.
Otros atractivos en Kumano Kodo
- Yunomine Onsen (Tababe). Este pueblo es un icono en la cultura onsen del país y aquí está la única fuente termal reconocida como Patrimonio de la Humanidad. Pero tan obligado como el baño es el paseo entre posadas de madera y su variada hostelería.
- Takahara (Tochigi). Conocido como el pueblo en las nubes. Esta aldea que salpica la montaña para ofrecer algunas de las mejores vistas sobre la cordillera de Kii es otro de los imprescindibles que ver en las rutas de peregrinación de Japón y una oportunidad de acercarse a la cultura del volcán.
- Hosshinmon-oji (Tanabe). Antes de llegar al gran santuario Kumano Hongu Taisha, el peregrino tiene la oportunidad de conectar con su lado más místico frente a esta oji (monasterios secundarios) conocido como la «puerta del despertar a la fe». Ubicado en una privilegiada zona de paseo donde los senderos boscosos unen pequeñas aldeas agrícolas con plantaciones de té dispuestas en terrazas.

Cómo organizar la visita a Shikoku Henro
La segunda experiencia peregrina en Japón es Shikoku. Un camino de 1.200 km que rodea esta isla en un peregrinaje por 88 templos. En todos te encontrarás con los henro, peregrino en japonés, pero que aquí se identifica con los que hacen el camino vestidos con una tradicional vestimenta blanca, tocados con un sombrero cónico y báculo en mano para ayudarse en el camino. Más de uno os explicará que el bastón no debe ser nunca usado en los puentes para evitar que el ruido despierte al mismísimo Kukai, bajo cuya cubierta podría estar reposando. Si ya has disfrutado de los imprescindibles de Tokio, Shikoku es una excelente oportunidad de seguir disfrutando.
Y tranquilo, no es necesario caminar los 1.200 kilómetros (un mínimo de 40 días) para disfrutar de esta experiencia con más de doce siglos de tradición. Es una peregrinación de creciente popularidad entre los viajeros por ofrecer una experiencia más íntima que Kumano Kodo, donde la hospitalidad de su comunidad es protagonista.
No está claro cuál es el origen del Camino de Shikoku. La teoría más extendida habla de Kukai (774–835), un isleño aristócrata que sintió la llamada del budismo siendo muy joven, dedicando su vida al ascetismo y la meditación. Muchos de los templos que hoy se visitan están relacionados con los lugares de oración, por cierto, elegidos con un exquisito gusto por la naturaleza.
Datos prácticos para el peregrinaje en Shikoku
En Shikoku, las estaciones medias son también las grandes aliadas del peregrino. Además de esquivar los días de temperaturas más extremas, la primavera permite disfrutar del culto al cerezo (árbol fetiche por estas lides) y el otoño del follaje rojo.
Para el alojamiento nada como los templos-albergue (shukubos). Hay que saber que la mayoría ya no acogen sin reservas, que su menú suele ser modesto y vegetariano y que al despuntar el alba te despertarán los cantos de los monjes. Si lo descrito no cubre tus expectativas, hay otras muchas alternativas, pero estarás perdiendo una oportunidad para sincronizar tu cuerpo y mente con la parte más mística de la experiencia.

Dónde está Shikoku
Pese a ser la más pequeña y la más poblada de las cuatro grandes islas niponas, Shikoku no escatima en historia y personalidad, permitiendo conocer el Japón alejado de las grandes atracciones turísticas. Sus cuatro prefecturas se ubican al sureste de Honshu, y el peregrino que complete el circuito pasará por cada una de ellas. El punto de partida tradicional es la región de Shikoku.
Las cuatro grandes áreas de Shikoku
Como ya se ha comentado, no es imprescindible tirar de bota y cantimplora para hacer el camino, muchos viajeros eligen un viaje organizado u otros medios para acercarse a los puntos de mayor interés, si bien siempre es recomendable tener alguna jornada de caminata.
Sea cual sea la opción, conviene conocer la tradición. Esta ruta se diferencia entre cuatro grandes áreas de peregrinaje, una por cada prefectura que se cruza en este camino hacia la iluminación:
Tokushima, para el despertar (hosshin)
Donde todo empieza, incluidas las ampollas de tus pies. Esta región destaca por su naturaleza en lugares como el valle de Iya, los remolinos de Naruto (puente Onaratu entre Tokushima y la isla de Awaji). En verano se organiza un famoso festival de bailes.
Kochi, para el ascetismo (shugyo)
La etapa más larga y solitaria. Aquí sobran kilómetros y horas para admirar la costa, pero al peregrino le esperan maravillas como el Templo número 31 de Chikurin-ji. Esta prefectura también es famosa por preparar el mejor tataki de bonito de todo el país, probarlo es una tentación a la que ningún peregrino gourmet puede renunciar.
Ehime, para la iluminación (bodai)
Etapa irrenunciable, aquí el terreno se vuelve más amable y los templos más deslumbrantes. Esta zona destaca por sus baños termales y casas de baños como la de Dogo Onsen (en Matasuyama) donde todos los tópicos nipones se hacen realidad.
Kagawa, para el nirvana (nehan)
En la recta final es un alivio saber que esta prefectura es famosa por cocinar los mejores udon (fideos). Al margen de los templos, se puede disfrutar de la fortaleza de Takamatsu (que permite ver los restos de los castillos de agua, llamados así por la importancia que para la construcción tenía su proximidad al mar o el río como defensa y vía comercial) o los jardines Ritsurin (en la ciudad de Takamatsu, son una auténtica delicia).
Qué ver en Shikoku
Como ya señalamos antes en Rutas 10 no nos amilanamos con facilidad, así que de entre los muchos atractivos que ver en las rutas de peregrinación de Japón te ofrecemos esta selección de Shikoku.

- Templo 1: Ryōzen-ji (Naruto, en Tokushima). El kilómetro cero en tu recorrido te lleva hasta esta institución monástica fundada en el siglo VIII. Aquí te transformas oficialmente en un henro (peregrino) mientras disfrutas de la pagoda y el hermoso salón principal, construido en el siglo XX.
- Templo 31: Chikurin-ji (Kochi, en Kochi). Su pagoda de cinco pisos de color rojo es otro de los hitos en el peregrinaje. El templo fue fundado en el siglo VIII y aún conserva un exterior con una frondosa vegetación, unas hermosas vistas y un importante acervo cultural: los amantes del budismo y la cultura japonesa disfrutarán con su museo.
- Templo 51: Ishite-ji (Dogo Onsen es la parada del tranvía y sí, está junto al mítico baño de la prefectura de Ehime). Celebrado por su colección de estatuas (incluidas algunas de budas esqueléticos), su patio central es bello y sereno. Si has llegado caminando, te gustará saber que si tocas las dos sandalias gigantes de paja junto a la puerta Niomon tus pies se sentirán como los de un bebé.
- Templo 88: Ōkubo-ji (Sanuki, Kagawa). Si estás frente a él, habrás llegado al final del camino Shikoku, donde muchos de los peregrinos dejan su bastón para simbolizar la tarea cumplida. Se ubica a 782 metros de altitud en una de las laderas del monte Yahazu, donde destaca el llamado Buda de la medicina. Como curiosidad, en su pasaje subterráneo es posible pisar tierra traída de los 88 templos, una facilidad para para que, aquellos a los que su salud no se lo permite, completen la peregrinación.
- Monte Koya (Wakayama). Aunque técnicamente no está en Shikoku, la tradición dice que este viaje interior termina aquí. Sin duda, una suerte poder visitar el ‘cuartel general’ del budismo shingon desde que albergó el mausoleo del monje Kukai. La visita a la tumba del padre espiritual pone punto y final a este recorrido sobre qué ver en las rutas de peregrinación de Japón. Por fortuna, cerca de la ciudad de Osaka para mirar a la civilización con mirada renovada.
Foto portada: Kanenori para Pixabay.
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