Japón está de moda. Sí, la perla del este asiático atrae a viajeros de todo el mundo, y no decepciona. Pero muchos reclaman un contacto más íntimo con su historia y tradiciones. Si eres un trotamundos amante de las carreteras secundarias, te ofrecemos una ruta por tres joyas históricas de Japón: Kanazawa, Shirakawa y Takayama.
Historia conservada en madera, artesanía viva, alta gastronomía de montaña y costa y, sobre todo, un ritmo más pausado y refinado. La región de Hokuriku, literalmente tierra del norte, siempre fue un respiro para Kioto, una especie de paraíso alpino donde retomar el contacto con la naturaleza y el pulso con la tradición japonesa.
Te invitamos a descubrir esta apacible región que custodia el imaginario más tradicional. Un tesoro vivo que puedes descubrir en Kanazawa, Shirakawa y Takayama, tres de los destinos estrella de muchos de los circuitos de Rutas 10 por Japón. Estas localidades son también una alternativa a las rutas de peregrinación de Japón de Kumano Kodo y Shikoku y Henro para disfrutar de su vida rural.
Los atractivos de la región de Hokuriku
Cuándo ir
De nevados inviernos y veranos húmedos y cálidos. La región de Hokuriku potencia diferentes encantos en función de la estación elegida para viajar, pero siempre con su accidentada geografía y sus bellas poblaciones como principales atractivos. Nuestra recomendación, descubrirla en primavera u otoño.

Cómo llegar
Se ubica en la costa oeste de Japón y muy bien comunicada por tren con estos tres interesantes destinos. Su posición estratégica convierte estos destinos en muy accesibles para los viajeros que visitan Japón durante tres semanas. Tomando como referencia Kanazawa, puedes llegar:
- Desde Kioto (u Osaka). Es la vía más habitual para el viajero. Está a unos 220 km en un cómodo viaje en tren expreso de 2:15 horas. Si lo prefieres, puedes cubrir los 259 km que las separan en coche.
- Desde Tokio. Muchos viajeros también acceden a la región desde la capital. Una opción extremadamente cómoda gracias a la conexión con el tren bala (Hokuriku Shinkansen) en un trayecto de 2:30 horas para cubrir los 450 km que las separan.
- Desde Nagoya. El tren express JR Hida cubre los 250 km atravesando la montaña para llegar a Takayama, desde aquí se puede ir en autobús a Kanazawa y Shirakawa.
Qué ofrece
Antes de desgranar las tres joyas históricas de Kanazawa, Shirakawa y Takayama, conviene tirar de tópico para afirmar que la región de Hokuriku se disfruta con los cinco sentidos. Para ubicarte, tu menú viajero debe incluir:
- Naturaleza. Imposible no insistir en su importancia, enmarcada por las imponentes cumbres de los Alpes japoneses y las aguas del mar de Japón, la naturaleza es plato estrella. Una buena planificación debe incluir caminatas por sus paisajes vírgenes de montaña o por la sinuosa costa.
- Gastronomía. Su tradición culinaria recoge tesoros del mar como el afamado cangrejo de nieve y los pescados de costa. Su otra cara es la oferta de comida de montaña, con platos más contundentes, y la exquisita carne de wagyu Hida. Cualquiera que sea la elección suele llegar acompañada de verduras de temporada y el imprescindible sake. ¡No te resistas a disfrutarlo!
- Artesanía. La región de Hokuriku es el corazón artesanal de Japón. La variedad de trabajos es sorprendente, pero son maestros en teñido de seda y en refinada cerámica Kutani. Muy llamativos también los lacados Wajima y la legendaria carpintería en madera de los Alpes. Por si te interesa, también puedes llevarte algún recuerdo elaborado con el delicado pan de oro de Kanazawa, y es que en Japón este noble metal se utiliza en utensilios tan comunes como reposapalillos, platos o posavasos, que incluso puedes haber realizado tú si te apuntas a alguno de los talleres que muchos establecimientos organizan.
- Descanso. El ryokanes una posada tradicional japonesa que practica la hospitalidad tradicional feudal. Más que un simple lugar para dormir ofrece una experiencia cultural inmersiva que, al menos, hay que disfrutar en uno de los días de tu viaje. Para disfrutar del menú completo, elige uno que disponga de onsen, uno de los paradisíacos baños naturales de aguas termales.

Qué ver y hacer en Kanazawa
Está considerada la ciudad cultural y turística más importante de toda la región de Hokuriku, algo que se percibe en el primer paseo. En tan solo unos minutos se aprecia que Kanazawa también ofrece un viaje en el tiempo, en concreto, al Japón feudal. La ciudad mantiene casi intacto un impresionante legado que, como en todo el país, se ha enriquecido en las últimas décadas con varios iconos de la modernidad nipona, como su estación de ferrocarril.
Kanazawa, conocida como la pequeña Kioto, está bañada por el mar de Japón y atravesada por los ríos Asano y Sai. Su población se acerca a los 500.000 habitantes, lo que la convierte en el principal centro urbano de la región. Pero su principal atractivo viajero es el poderoso legado del clan Maeda y su mecenazgo artístico. Considerada la segunda dinastía más poderosa de Japón, ejerció todo su poder e influencia hasta 1873.
Imprescindibles de Kanazawa

- Jardín Kenroku-en. Justifica por sí solo la visita a la ciudad. Está considerado uno de los tres jardinestradicionales más bellos de Japón. Comenzó a trazarse en 1676 como lugar de descanso de los Maeda, por desgracia un incendio acabó con el complejo residencial. La buena noticia es que este oasis de paz perdura para embaucarnos con la belleza del estanque Kasumiga, el puente Kotobashi (o Nijibashi) y sus curiosas lámparas de piedra, como la de Kotojitoro de dos patas.
- Higashi Chaya. El más popular de los tres barrios de geishas de Kanazawa también conserva el encanto del período Edo. Disfrutarás con sus fotográficas casas de madera y los personajes ataviados con la ropa tradicional. Y cuando necesites un reposo, visita alguna de sus casas de té o disfruta de uno de sus helados envueltos en láminas de oro comestibles, hasta ahí ha llegado su tradicional artesanía con el pan de oro.
- Nagamachi. Llegamos al barrio samurái con su arquitectura de muros de barro y piedra. Aquí el plato fuerte son las casas de samuráis donde vivía la casta guerrera. Entre ellas destaca la visita al museo Maeda Tosanokami-ke Shiryokan (por supuesto, ligado al clan Maeda), donde alucinar con las armaduras de sus guerreros y otras muchas curiosidades.
- Castillo de Kanazawa. Ya tardábamos en recomendar la visita a la antigua sede de los Maeda. No os perdáis las imponentes puertas de entrada, bellamente restauradas, y sus jardines.
- Mercado Omicho. Kanazawa ofrece aquí puestos con pescado y marisco de gran calidad, brochetas de wagyu, takoyaki (las croquetas de pulpo) o donburi de erizo. Si necesitas asesoramiento para elegir entre una amplia oferta, aquí tienes una guía de viaje de la comida callejera de Japón, pero antes de disfrutar de los manjares, da una vuelta por el mercado para ver cómo hacen la compra los japoneses, en sus horas de máxima actividad muy abarrotado.
- Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI. La más icónica de las nuevas propuestas de la ciudad. Antes de visitarlo consulta en su web si está abierto, ya que próximamente va a ser objeto de una profunda renovación.
- Barrio Samurái de Nagamachi. Paseo matutino entre muros de barro y residencias históricas.
- Jardín Kenroku-en. Para disfrutarlo a primera hora de la mañana y apreciar sus seis atributos clásicos de belleza.
- Barrio de Geishas de Higashi Chaya. Visita a casas de té tradicionales sin la presión turística de Kioto.
Qué ver y hacer en Shirakawa
Visitar la aldea de Shirakawa es como adentrarse en un cuento de hadas, con el atractivo de hacerlo en uno de los bellos parajes de la cordillera de los Alpes japoneses. Shirakawa-go, como también puedes leer su nombre, es una aldea tradicional declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (como la de Gokayama), famosa por sus casas con tejados de paja muy inclinados. Este entorno ofrece un look de postal para la puerta del frigo con las primeras nevadas.

Imprescindibles de Shirakawa
- Casas gassho-zukuri. Estas casas de madera con tejados triangulares de paja para soportar las fuertes nevadas alpinas han dado fama mundial a la localidad. Se cuenta que su silueta es como la de dos manos en actitud de oración. Están altamente protegidas y hoy es posible visitar muchas de ellas por ser establecimientos públicos, museos e incluso alojamientos.
- Casa Wada (Wada-ke). Es la más grande y representativa del pueblo. Visitarla permite descubrir el método tradicional de construcción, ¡sin un solo clavo!, la forma de vida tradicional o los antiguos telares de seda del piso superior. Las casas de las familias Kanda y Nagase son igualmente atractivas.
- Mirador de Shiroyama. Ubicado al norte de Shirakawa (donde está el castillo de Ogimachi) ofrece la vista más popular sobre la villa. Para acceder a él es recomendable ir dando un agradable paseo (en ascenso a la ida), la otra opción es coger el servicio de autobuses.
- Templo Myozen-ji. En la actualidad este complejo budista es un museo que permite visitar los aposentos donde antaño vivía el monje principal del complejo religioso. Otro punto de vista para conocer la historia de la región.
- Puente colgante y Museo al aire libre Gassho-zukuri Minkaen. Cruzar el río por este puente es toda una experiencia… y con sorpresa final. Al otro lado, se ubica este complejo de casas recuperadas o trasladadas para asegurar su conservación, que permite conocer los oficios tradicionales de la región.
- Gastronomía local. Mejor si la disfrutas en una de las granjas restaurantes del pueblo, el lugar más interesante para disfrutar su carne de ternera de Hida a la parrilla.

Qué ver y hacer en Takayama
Famosa por sus estrechas calles de madera, su tradición carpintera y sus destilerías de sake. Llegamos a la tercera de estas villas históricas de Japón, Takayama, que es una ciudad de montaña ubicada en un valle que parece haber detenido el tiempo en el período Edo.
Cuenta con cerca de 84.000 habitantes y muchos visitantes la utilizan como base de operaciones para visitar las aldeas cercanas como la muy próxima de Hida-Furukawa (a 15 minutos en tren) u otras como Shirakawago o Gokayama (a 50 y 75 minutos en autobús). Otra opción para los amantes del senderismo en Japón es el monte Norikura y Tatami-daira (a 75 minutos en autobús), para visitar el volcán inactivo.
Imprescindibles de Takayama
- Barrio antiguo de Sanmachi Suji. Sí, parece un decorado, pero ¡qué belleza! Este entramado de calles conforma el recoleto corazón histórico de la ciudad con sus casas de madera de la era Edo como principal atractivo. Muchas de ellas cuentan con tiendas para comprar la variada tradición artesanal, con la madera como estrella. También abundan las destilerías tradicionales de sake, identificadas por la bola de hojas de pino que cuelga de la fachada.
- Takayama Jinya. Esta antigua sede del gobierno provincial de los tiempos de los shogunes (que aquí explotaban la riqueza forestal de la zona) es hoy un museo.
- Mercados de Miyagawa y Jinya-mae. A estas alturas de la lectura ya habrás deducido que la visita de los mercados tradicionales es uno de los atractivos de la región (y de todo Japón). Pasear a primera hora a lo largo del río Miyagawa para probar frutas locales, encurtidos y aperitivos es uno de los imprescindibles de Takayama.
- Pueblo folclórico de Hida (Hida No Sato). Un museo al aire libre alrededor de un lago con una treintena de casas tradicionales de montaña, incluidas casas con tejados de paja gassho-zukuri.
- Paseo de Higashiyama. Este sendero que serpentea por la ladera de la colina conduce a varios templos budistas entre los bosques.
- Gastronomía de Hida. Es imprescindible probar la codiciada ternera de Hida (de marmoleado extraordinario) servida en brochetas, sushi flameado o cocinada en hoja de hoba con pasta de miso.
Imagen portada: Ellenchan en Pixabay.
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