¿Cuál puede ser el mejor complemento a un viaje en busca de una antigua civilización de Mesoamérica? Una comida con raíces. Como ya hizo con la Ruta de la Seda hace más de 30 años, Rutas 10 ha puesto en valor para el viajero la Ruta Nahua, y hoy toca repasar uno de sus mayores valores: la gastronomía.
Este trayecto ahonda en la cultura y lengua náhuatl que dio origen al imperio mexica (azteca), cuyo impacto lingüístico y cultural ha llegado a nuestros días. Un recorrido que une algunas de las regiones más bellas de Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala que durante los siglos XIV y XVI compartieron esta lengua con la que comerciaban y adoraban a sus dioses. Esta lengua también cristalizó avances astrológicos como el xiuhpohualli (calendario solar de 365 días); arquitectónicos, como sus pirámides escalonadas y urbanísticos, con un efectivo trazado de sus urbes.
Del náhuatl o nahua también nació una rica tradición de poética hablada, hoy conocida como’ In xochitl, in cuicatl’ (flor y canto), y palabras hoy tan comunes como tomate, chocolate, aguacate o cacahuete. También preparados como el mole, guacamole, tamal o pozole. Hoy universalizados, todos estos alimentos y preparados forman, siglos después, otro aliciente dentro de los muchos que ver en la Ruta Nahua.

Platos típicos de la Ruta Nahua en Costa Rica
Todo comienza por San José, la más internacional de las capitales de Mesoamérica (región histórica que ocupa desde la mitad meridional de México hasta Guatemala, El Salvador, Belice y partes de Honduras, Nicaragua y Costa Rica). San José ofrece al viajero mercados como el Central, epicentro de la cocina tica, con populares restaurantes de tradición criolla, y barrios sofisticados como el de Escalante, con docenas de restaurantes de lujo y propuestas como Jardín de Lolita, que permite disfrutar de cocina callejera bien preparada. Iniciamos nuestro recorrido sobre qué comer en la Ruta Nahua.
Qué comer en San José
Algunas de las tentaciones con que pecar son:
Chifrijos
Es el aperitivo más famoso de las cantinas y restaurantes de San José. Se trata de un preparado moderno con muchas variantes, pero sus ingredientes son un homenaje al paladar náhuatl: pico de gallo (una ensalada picada de tomate, cebolla y cilantro) mezclado con frijoles (normalmente rojos), chicharrón (trocitos de cerdo), tortillitas de maíz fritas y frijoles. También es común que contenga dados de aguacate y arroz. El Mercado Central de San José ofrece algunos de los chifrijos más apreciados de la ciudad.
Tamales de cerdo
El tamal es el rey indiscutible de las festividades costarricenses y, cuando no hay celebración que lo justifique, se come con el mismo fervor. El de cerdo es tradicional de la Navidad y su consumo entronca con la cultura náhuatl: tamalli significa «envuelto». Este pueblo fue maestro en el preparado de la masa, el relleno con carnes o vegetales y en cocerla al vapor envuelta en hojas de plátano. Y esta técnica se mantiene viva en toda la Ruta Nahua y, por supuesto, en la capital de Costa Rica, puedes probarla en la soda Tapia (uno de los locales tradicionales más antiguos de San José, cerca de La Sabana) o en las sodas artesanales del Mercado Borbón.
Qué Qué comer en La Fortuna
Y de San José a La Fortuna, ya en plena conexión con la tradición náhuatl y puerta de entrada al Parque Nacional Volcán Arenal.
La olla de carne con ayote y chayote
Este contundente y reconstituyente caldo de res (vaca) con ayote (calabaza) y chayote (una hortaliza local) es un pilar de la cocina rural y hogareña, ideal tras una caminata por el volcán Arenal.
Chocolate caliente
Lo confesamos: tenemos debilidad por este elixir de dioses que se cultiva en la selva tropical y las tierras volcánicas fértiles de La Fortuna. Tanto en las cafeterías de la localidad como en las excursiones del cacao, donde muelen el grano de forma artesanal replicando las técnicas antiguas, siempre es un placer tener una de sus humeantes tazas entre las manos.

Platos típicos de la Ruta Nahua en Nicaragua
La bella y colonial Granada (en la región del Pacífico Sur), el volcán Masaya, la histórica ciudad de León, y el cercano volcán Cerro Negro y Potosí (en la región de Chinandega) son los puntos neurálgicos de la Ruta Nahua en el segundo país que visita: Nicaragua.
Unos días en que también hay tiempo para la investigación culinaria, un imprescindible para los viajeros más curiosos y disfrutones.
Vigorón
Granada es la capital mundial del vigorón. Este plato callejero se sirve sobre hoja de plátano y consta de una base de yuca cocida, chicharrón de cerdo crujiente y una ensalada de repollo con tomate. Si lo quieres degustar del modo más típico, pide un refresco tradicional en una jícara, un recipiente natural hecho de la corteza del árbol de güiro.
Indio viejo
Es uno de los platos más antiguos y tradicionales de Nicaragua que fue reconocido como el segundo guiso más rico del mundo por los premios TasteAtlas. Se trata de un guiso a base de masa de maíz sazonada, carne de res deshilachada, cebolla, chiltoma (pimiento) y hierbabuena. Además, utiliza el achiote (del náhuatl achiotl), una semilla que los nahuas usaban como colorante sagrado, hoy convertida en apreciada especia. Pídelo en León y Granada.
Nacatamal
Ideal para desayunar en domingo y mimetizarse con la tradición nicaragüense. Consiste en un tamal grande, elaborado con una masa de maíz muy suave y jugosa (gracias a la manteca de cerdo), relleno de carne de cerdo marinada, arroz, papas, rodajas de tomate, cebolla y hojas de hierbabuena, todo envuelto en hojas de plátano y hervido durante horas. Como todos los tamales, conserva la técnica prehispánica de cocción al vapor envuelta en hojas, muy común en los pueblos nahuas de toda Mesoamérica.
Tiste y la chicha de maíz
En los famosos mercados de artesanía de Masaya es fácil ver a los parroquianos bebiendo estas dos especialidades nacidas del procesamiento del maíz y el cacao. El tiste es una bebida refrescante hecha a base de maíz tostado y molido con cacao, canela y clavo de olor. Y la chicha más común es la de maíz molido que se deja fermentar ligeramente y se tiñe de color rosa viejo utilizando achiote. Pídelas en una vasija tradicional.
Platos típicos de la Ruta Nahua en El Salvador
El viaje continúa por el golfo de Fonseca para visitar el tercero de los estados centroamericanos del recorrido de la Ruta Nahua; es el corazón histórico de los pipiles, el pueblo de origen nahua que se asentó en El Salvador.
Conocernos la región metropolitana y central, aquí destaca la fronteriza ciudad de La Unión, el imprescindible San Salvador y el bellísimo pueblo de Suchitoto. Dentro del distrito arqueológico Nahua-Pipil visitamos algunas de las ruinas mayas de Centroamérica más importantes de la ruta (Cihuatán, Joya de Cerén, —conocida como la Pompeya de Centroamérica— y las pirámides de Tazumal). Por último, naturaleza y tradición en el Parque Nacional Cerro Verde y en el pueblo colonial de Concepción de Ataco, donde arranca la Ruta de las Flores, un recorrido por localidades con una importante tradición y sentir indígena. Pero El Salvador también destaca por su oferta gastro, te contamos qué comer en la Ruta Nahua.
Pupusas
Es el plato nacional de El Salvador y el más internacional. Estas tortillas gruesas de maíz (o arroz) hechas a mano se rellenan de casi cualquier cosa, pero son las de queso, chicharrón y frijoles refritos, las más populares. Para seguir ahondando en la cultura náhuatl se pueden probar en la zona de Ataco las rellenas de loroco (una flor comestible prehispánica) o de chipilín (una planta silvestre mesoamericana de sabor intenso).
Ticucos
Una variedad de tamal típica del occidente de El Salvador (luego veremos los hondureños) que se consume mucho en las zonas de cafetales y montañosas de la Ruta de las Flores. A diferencia de otros tamales, los ticucos no van rellenos de carne en el centro; la masa de maíz se mezcla directamente con frijoles tiernos enteros, hojas de chipilín y especias. Finalmente, se envuelven en hojas secas de mazorca de maíz (aquí llamadas tuzas) en forma de un paquete amarrado. Puedes pedirlos en Concepción de Ataco y en la Ruta de las Flores.
Enchiladas salvadoreñas
Muy comunes en los mercados locales y en Suchitoto. A diferencia de las enchiladas mexicanas, que van enrolladas y bañadas en salsa, la enchilada salvadoreña es un antojito crujiente callejero. Consiste en una tortilla pequeña y delgada de maíz que se fríe hasta quedar tostada. La masa de esta tortilla se condimenta previamente con achiote, lo que le da un color rojizo y un sabor característico. Encima se le coloca una base de frijoles, carne picada, ensalada de repollo y rodajas de tomate. Imprescindibles.
Atol de elote y atol de chuco
Los atoles son bebidas calientes, espesas y muy reconfortantes que se venden por las tardes en las plazas de los pueblos coloniales. Se elabora con una masa de maíz morado fermentado, lo que le da un toque agrio, y se sirve en un huacal (recipiente de la corteza del árbol de güiro, acompañados de frijoles negros enteros y un toque de chile. Toda una experiencia.
Platos típicos de la Ruta Nahua en Honduras
Hasta Honduras llega la Ruta Nahua para conocer un destino arqueológico clave para esta cultura: Copan, en la región occidental del país. Desde la localidad de Copán Ruinas se accede a este asentamiento de la civilización maya declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Antes de que la cámara de fotos reviente, conviene reservar un poco de inspiración para fotografiar algunas de las delicias que aguardan cuando nos sentemos a comer.
Nacatamal
Es el rey de los tamales en Honduras. Su nombre deriva directamente del náhuatl nacatl (carne) y tamalli (bollo de maíz envuelto). Se trata de una masa de maíz nixtamalizado (un método de cocción tradicional en la zona), que se condimenta con generosa dosis de achiote. Finalmente, se rellena con trozos de carne (cerdo o pollo), arroz, papas, pasas, aceitunas y garbanzos. Ya solo queda el envuelto en hojas de plátano y la cocción al vapor. Aunque al tratarse de un plato complejo y especial su consumo se reserva para días especiales, estás de suerte, en la zona de Copán muchos restaurantes locales lo sirven durante todo el año.
Ticuco
Es un tamal pequeño y compacto heredado de la cultura lenca. Se prepara a base de masa de maíz con un toque de ceniza y se rellena de frijoles negros enteros, por lo que no lleva carne. Para aportar sabor, se sirve con la hoja de chipilín, una planta silvestre de la zona que le aporta un toque herbáceo, fresco y ligeramente amargo, muy similar a la espinaca o al berro. Puedes pedirlo con una taza de café de altura para desayunar.
Atole
Es la bebida prehispánica mesoamericana por excelencia. La palabra proviene del náhuatl atolli («aguado»), y en Honduras cuenta con una variante tradicional muy particular llamada «Atol Shuco», lo que remite a su sabor: fermentado y ácido.
Pozol de morro (o jícaro)
Hablamos ahora de una bebida que se disfruta muy fría. Se elabora mezclando una masa de maíz cocido y molido con leche, azúcar y, en muchas regiones, se aromatiza con la semilla molida del morro o jícaro (un árbol autóctono de Mesoamérica), que le aporta un sabor tostado. Puedes probarla en los mercados y los puestos callejeros, aunque también se sirve en restaurantes de cocina tradicional.

Platos típicos de la Ruta Nahua en Guatemala
En el itinerario de La Ruta Nahua aguarda hasta su último tramo esta joya viajera para concluir el viaje de la mejor manera posible; visitamos casi todos los imprescindibles de Guatemala. Aguarda el Caribe guatemalteco de Río Dulce y Livingston; la arqueología al norte del Petén con Flores y el Parque Nacional Tikal, y la región de las tierras altas, para visitar el entorno del mágico lago Atitlán. Por último, visitamos Antigua, la capital histórica del país con sus calles empedradas, casas coloniales e iglesias y conventos.
Pura delicia como algunos de los platos a disfrutar en su carta de cocina precolombina.
Pepián
Un ejemplo perfecto de sincretismo culinario. El platillo nacional de Guatemala conecta con la herencia náhuatl: la palabra pepián hace referencia a una salsa o guiso espeso a base de semillas de calabaza o ayote tostadas (pepitas). Base de este estofado aromático que puede ser de pollo, res o cerdo y, recuerda, con su sabrosa salsa que aquí llaman «recado». Antigua es un buen lugar para probarlo, donde se sirve con arroz y tortillas calientes.
Chuchitos
Esta versión del tamal es ideal para comer sobre la marcha. Se preparan con masa de maíz, se rellenan de tomate y carne (pollo o cerdo) y se sirven bañados con salsa de tomate y espolvoreados con queso seco. Lo que los diferencia de otros tamales de Guatemala es que se envuelven en tusa (la hoja seca del maíz), lo que les da una consistencia más recogida y compacta. Puedes pedirlos en los mercados del lago Atitlán y en puestos callejeros por las tardes.
Mole de plátano
Un postre para acabar la comida satisfecho. Son rebanadas de plátano maduro frito sumergidas en una salsa espesa y dulce hecha a base de chocolate artesanal, tomate, chiles secos (para dar profundidad, no picante), canela, ajonjolí y pepitoria tostada. Casi nada, también muy popular en Antigua, pero se sirve en muchos de los buenos restaurantes tradicionales del país.
Cacao y los atoles tradicionales
Las bebidas calientes ancestrales marcan el ritmo en Guatemala. En el altiplano (Atitlán/Antigua) destaca el atol blanco, una bebida espesa y reconfortante de puro maíz nixtamalizado que se sirve con frijoles, pepitoria y chile. En la zona productora caribeña (Río Dulce y Livingston) se disfruta el chocolate artesanal batido en agua con especias.
Y acabamos este recorrido sobre qué comer en la Ruta Nahua con una importante apreciación. Cuando se visita el Caribe guatemalteco (Livingston) se hace evidente que la comida no es de herencia maya o náhuatl, sino garífuna (afrocaribeña): un nuevo aliciente. Aprovecha para romper el molde del maíz y probar el tapado (una sopa de mariscos en leche de coco) y, por supuesto, el pan de coco.
Foto apertura: VIMAG para Pixabay
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